Si es que no quieren, no les importa.
Les da igual que la vida consista sea mediocre,
que ningún fuego caliente el alimento de la mente,
sólo el del efímero cuerpo.
Ni piensan ni sienten ni aprecian, están vacios,
huecos por dentro.
Como mecanismos autómatas o marionetas ridículas,
no quieren nada diferente, no esperan ni anhelan o respiran,
solo miran sin ver.
Se dejan llevar como el pez en la corriente,
ni una línea fuera del trazado,
ni una coma fuera de su sitio.
Predecibles e insulsos, aburridos.
NO quieren ni les importa.
¡A mí sí! ¡A mí sí!
¡No quiero rendirme! ¡No puedo! No!
¡Yo sí quiero!
Lo gritaré hasta quedarme muda. ¡Yo sí!
No cambian las cosas si yo voy o vengo, no mueren las rosas en un solo momento; se tarda un suspiro, un suspiro lento, que flota en el aire y seduce al poeta; un suspiro lento, que sale del alma y ya nunca regresa.
sábado, 30 de enero de 2016
miércoles, 27 de enero de 2016
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