Cerré los ojos y
me encontré a mí misma ensayando esta vida
en otra vida, no mejor ni peor.
El guión incompleto y el escenario cambiado
pero era el papel, sin duda,
y era el personaje, seguro.
Mi corazón latía en el pecho, ¿mi pecho?
Su ritmo era el ritmo, el que debía ser.
Tan solo probaba a ver lo que pasaba,
sin miedo a desenlaces inesperados,
agotando posibilidades.
Cerré los ojos y me ví:
estaba callada y contenta,
estaba contigo, ¿recuerdas?
Y tras el ensayo, el estreno.
¡Abre los ojos!
No cambian las cosas si yo voy o vengo, no mueren las rosas en un solo momento; se tarda un suspiro, un suspiro lento, que flota en el aire y seduce al poeta; un suspiro lento, que sale del alma y ya nunca regresa.
martes, 5 de agosto de 2014
viernes, 1 de agosto de 2014
El castigo
No soy merecedora de tal castigo
por cuánto que no he hecho nada para merecerlo.
Tampoco pido ni pediré premios ajenos,
siempre que los mismos justos sean y en justicia
se cedan.
Sólo exijo mi parte del Universo,
una mota en el espacio eterno,
mi parcela en la finca de la vida.
Igual que no quiero lo que no me he ganado,
tampoco quiero perder lo que no he jugado.
por cuánto que no he hecho nada para merecerlo.
Tampoco pido ni pediré premios ajenos,
siempre que los mismos justos sean y en justicia
se cedan.
Sólo exijo mi parte del Universo,
una mota en el espacio eterno,
mi parcela en la finca de la vida.
Igual que no quiero lo que no me he ganado,
tampoco quiero perder lo que no he jugado.
(06/03/95)
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